Las inspecciones submarinas han experimentado un cambio radical gracias a los ROV (Remotely Operated Vehicles), vehículos controlados a distancia desde la superficie que permiten explorar el entorno subacuático sin necesidad de sumergir a un ser humano.
¿Qué es una inspección ROV?
Consiste en el uso de drones submarinos equipados con cámaras de alta resolución (a menudo 4K), luces LED potentes y sensores especializados para evaluar estructuras sumergidas. El operador controla el robot desde un barco o muelle, visualizando en tiempo real lo que ocurre en las profundidades, incluso en condiciones de visibilidad nula gracias al uso de sonares de barrido.
Ventajas frente al buceo convencional
Aunque los ROV y los buzos a menudo trabajan de forma complementaria, el uso de robótica ofrece beneficios diferenciales:
- Seguridad: Elimina el riesgo humano en entornos extremos o contaminados.
- Persistencia: Mientras que un buzo tiene tiempos de inmersión limitados por la fisiología, un ROV puede operar de forma continua durante horas o incluso días si el suministro eléctrico es constante.
- Profundidad: Equipos modernos pueden descender a cientos o miles de metros, superando ampliamente los límites del buceo técnico.
- Eficiencia de Costos: Reduce la logística necesaria para el soporte vital de un equipo humano en el agua.

La versatilidad de estos equipos permite su uso en múltiples escenarios críticos:
Investigación y Medio Ambiente: Monitoreo de hábitats marinos, fuentes hidrotermales y estudios arqueológicos en aguas profundas.
Inspección de Buques (UWILD): La técnica Underwater Inspection in Lieu of Drydocking permite revisar el casco de un barco mientras está en operación, evitando los altos costos y el tiempo de inactividad que supone llevarlo a un dique seco.
Infraestructuras Críticas: Revisión de represas, puentes, túneles inundados y tuberías submarinas donde el acceso para buzos es peligroso o imposible.
Sector Energético (Petróleo y Gas): Identificación de fugas, corrosión o fallas estructurales en plataformas offshore y oleoductos, utilizando sensores táctiles inteligentes y cámaras térmicas.
Tecnología de vanguardia
Para garantizar la precisión, los ROV integran herramientas avanzadas como el DVL (Doppler Velocity Log) para posicionamiento exacto, brazos manipuladores para toma de muestras y sistemas de navegación que mantienen la estabilidad automática frente a corrientes.
El futuro de la inspección submarina apunta hacia una mayor autonomía, donde estos vehículos no solo observen, sino que realicen mantenimiento predictivo automatizado para optimizar la vida útil de las instalaciones marinas.
